CLAVES PARA ELEGIR A UN BUEN ADMINISTRADOR DE FINCAS PARA TU COMUNIDAD DE PROPIETARIOS

En el anterior post  expusimos por qué contratar a un buen administrador de fincas colegiado en tu comunidad de propietarios es una gran inversión.

Toca ahora aportar las claves para elegir a un buen administrador de fincas para tu comunidad de propietarios. Así pues, en el presente post te diremos cómo elegir a un buen administrador de fincas para tu comunidad de propietarios.

La primera premisa es que la comunidad de propietarios ha de seleccionar a su administrador sin fijarse en su identidad, sino teniendo en cuenta exclusivamente criterios meritocráticos, los cuales a continuación enumeramos:

  • COLEGIACIÓN: Contratar a un administrador de fincas colegiado, asegura que nuestra comunidad gozará de una serie de garantías para evitar malas praxis propias de pseudoprofesionales.
  • ESPECIALIZACIÓN: La correcta administración de una comunidad de propietarios requiere de una continua formación jurídica y técnica sobre la ingente cantidad de normativa involucrada en la administración del edificio. La no dedicación exclusiva a la administración de fincas impide el seguimiento de un correcto y continuo proceso de actualización formativa por parte del administrador, lo que provocará la no recepción de un servicio con la calidad óptima para nuestra comunidad.
  • ACCESIBILIDAD: Un administrador de fincas ha de contar con la mayor cantidad de vías de contacto disponibles para sus clientes, a fin de simplificar la relación con los mismos. Las vías de comunicación han de ser simples, rápidas y efectivas. En la actualidad es muy recomendable exigir la implementación de nuevas tecnologías, como plataformas web y aplicaciones móviles, correo electrónico, o sistemas informáticos de mensajería instantánea que permitan a los propietarios en cualquier momento y lugar consultar la información sobre su comunidad, comunicarse con el administrador y resto de órganos de la comunidad, realizar gestiones rutinarias, y obtener informes sobre el estado de nuestra comunidad.
  • ACTITUD: La proactividad es un requisito indispensable para una correcta administración de nuestra comunidad, ya que el administrador de fincas es quien ostenta los conocimientos y formación necesaria. Nuestro administrador ha de saber anticiparse a las situaciones previsibles, no sólo dando información de lo que ha pasado, sino asesorando y comunicando a los copropietarios sobre lo que podría acontecer.
  • MANTENIMIENTO PREVENTIVO: En estrecha relación con el anterior criterio, se desarrolla el presente que consiste en la implementación por parte del administrador de un conjunto de acciones protocolizadas encaminadas a la conservación física y funcional de los elementos comunes de nuestra comunidad de forma continua con el objetivo de reducir mayores gastos futuros fruto de una falta de atención continuada adecuada. En este sentido es imprescindible la confección del Libro de Mantenimiento del Edificio, que es el documento donde se recoge la información que permite conocer las características físicas y técnicas del edificio, así como la normativa específica que le afecta y el calendario de revisiones a cumplir.
  • SUPERVISIÓN CONTINUA: Una práctica que aporta un alto valor añadido al servicio del administrador y supone un salto de calidad en su trabajo es la visita presencial periódica a la comunidad. Esta inspección acerca el despacho al cliente, nos aporta una visión como administradores realmente fidedigna de la situación de la comunidad y añade confianza a los copropietarios que pueden in situ trasladar sus inquietudes o propuestas de mejora al administrador de fincas.
  • PROTOCOLO ANTIMOROSIDAD: Al final, el funcionamiento óptimo de la comunidad requiere que ésta goce de recursos financieros suficientes. En este sentido, el administrador de fincas tiene que eliminar la morosidad de los comuneros, sobretodo si es recurrente. Existen numerosas técnicas para la consecución de este objetivo, siendo que cada despacho tendrá las suyas.
  • TRANSPARENCIA: Es fundamental desde el mismo momento en el que se produce el primer contacto comunidad-administrador de fincas. Ya en el presupuesto de prestación de servicios para nuestra comunidad han de detallarse exhaustivamente qué y qué no está contemplado, así como en qué condiciones.  En la formalización de la relación comunidad-administrador de fincas se deben incluir por escrito un conjunto de elementos mínimos  que desarrollaremos en un próximo post.

          La transparencia ha de presidir siempre la relación comunidad-administrador, desde sus más remotos inicios hasta en su servicio de administración en sí, pasando por su salida en caso de producirse por decisión de la comunidad o del propio administrador de fincas que como administrador saliente ha de facilitar la documentación y labor en general al entrante.

Esperamos haberos sido de ayuda en vuestra decisión de elección de un administrador de fincas para nuestra comunidad de propietarios.